Burdeles y Prostibulos solo para Mujeres Lesbianas

Intimidad & Belleza
Llegan los Burdeles y Prostitutos sólo para Mujeres Lesbianas

La profesión de Mami es hacer feliz a la gente". Así es como una madre explica a su hija de cuatro años el negocio de prostitución de lujo al que se dedica. Su agencia, Clarisa Less, es una de las pioneras en ofrecer este servicio a mujeres lesbianas. La prostitución, una explotación del cuerpo tradicionalmente reservada a clientes masculinos, empieza a captar al otro sexo. El mundo cuenta ya con varias agencias especializadas y pequeños locales de alterne. En varias ciudades de latinoamérica está prevista la próxima apertura de un gran prostíbulo en el que sólo trabajarán lesbianas.

En EE UU, Heidi Fleiss, más conocida como Madame Hollywood, planea abrir en Las Vegas y por todo lo alto un burdel sólo para chicas lesbianas: La Granja de Sementales.

Clarisa tiene 35 años y hace ocho que dejó el ejercicio directo de la prostitución. Se casó con una clienta. Junto a otra clienta montó hace un año Clarisa Less, empresa de prostitución de lujo destinada exclusivamente en sus orígenes a la clientela femenina. Pero un día cambió de rumbo. "Me llamó una chica que se ofrecía para trabajar para otras mujeres. No pensaba contratarla, pero me picó la curiosidad y tomamos un café. Me gustó y le dije: 'Si consigo tres más como tú, monto la agencia para mujeres", explica en un restaurante japonés de Madrid mientras sostiene entre los palillos una pieza de sushi.

Clarisa habla sin tapujos sobre su vida y su trabajo. Clarisa es el nombre de la agencia y el que usa para sus relaciones comerciales.

"Era el que pensaban ponerme mis padres y el de la protagonista de una novela muy popular en mi país que tenía sometidos a todas las mujeres". Llegó a España desde Panamá con 22 años. Se instaló en Barcelona y se matriculó en Económicas. Un día, una mujer le ofreció dinero por desnudarse delante de ella. Y una cosa llevó a la otra.

Desde hace ocho años no se acuesta por dinero, pero no reniega del tiempo en que lo hizo. "El otro día me lo ofrecieron, pero le sugerí a la mujer que contratara a una de las chicas que trabajan conmigo y que me lo agradecería mucho más", cuenta sonriente.

Su empresa tiene diez y siete chicas que trabajan en distintas ciudades de España. La más joven tiene 22 años, y la mayor, 50. Clarisa preselecciona a las aspirantes a través de las fotografías que le mandan. "No quiero cachitas de playa. Me interesan guapas, pero normales y, sobre todo, que tengan buena conversación", explica. Las demandas femeninas en el sexo lésbico son distintas de las masculinas, aclara. "Tenemos antes el orgasmo en la cabeza que aquí abajo".

El perfil de sus empleadas es el de una mujer de clase media, con estudios y bien educada.

Para conocerlas mejor, las lleva a cenar a un restaurante en el que tarden en servir. "Si no pueden esperar un poco la comida, ¿cómo van a ser pacientes con una clienta que necesita su tiempo para estar a gusto con ellas?".

La paciencia es clave. "Una mujer necesita estar relajada", por eso, entre otras diferencias, el tiempo mínimo del servicio para mujeres es el doble que el de los hombres.

Alexa  tiene 32 años y trabaja con Clarisa desde que comenzó a funcionar la agencia. Sus clientas tienen entre 35 y 55 años.

"Siempre me había interesado este mundo, y un día, junto a una amiga, decidimos buscar algún sitio donde se pudiera hacer con seriedad", explica. Está con pareja y vive muy feliz.

Ellas conocen su doble vida. Nadie, excepto una amiga -que también entró en la agencia-, sabe que alterna su trabajo con la prostitución. "Tengo blindada mi vida personal. Si no, perdería lo que más quiero". Entonces, ¿por qué tanto riesgo? "Por el punto de emoción y el dinero extra, que nunca viene mal para poder hacer cosas especiales y disfrutarlas con los que quiero".

Alexa se ha acostado con unas 20 mujeres por dinero, pero ha repetido con muchas de ellas. "Cuando una mujer halla lo que busca, prefiere no cambiar.

Los mujeres lesbianas somos distintas, preferimos la variedad". Para contratar los servicios de una de las chicas, la clienta acude al despacho de la agencia y ve fotografías de las candidatas. Si todavía no lo tiene claro, queda con ella y con Clarisa para tomar un café.

"Las veces que sea y sin compromiso", explica Alexa.

Una vez contratada, cada caso es distinto. "A veces no llegamos al sexo y todo queda en una agradable velada. Muchas sólo quieren que seas atenta, les hagas mimos y les digas lo guapas que están".

1.200 Euros por Cita

Para lograr esa satisfacción, cada clienta paga unos 1.200 euros por cita. Tras saldar la cuenta del hotel y los gastos de comida y desplazamiento, Alexa se queda con unos 600 euros. La proporción es, más o menos, del 70% del beneficio para ella y del 30% para la agencia.

Contratarle es un lujo sólo al alcance de algunas. Los hoteles en los que se consuma la transacción amorosa son los mejores de cada ciudad, y las medidas de discreción y comodidad, extremas. Pero en Internet y en los periódicos proliferan en las páginas de contactos mujeres lesbianas que ofrecen sus servicios por precios más asequibles o empresas de este tipo con nombres tan exóticos como Zafiro Escorts y Korpus Delirio.

La tendencia también se filtra hasta los burdeles. En Valencia, para el próximo otoño está prevista la inauguración de un prostíbulo sólo para mujeres, el primero de estas características en España. "Será parecido a la película El bar Coyote. Unas 100 mujeres bailando y amenizando la noche en una finca", explica Julia Acero, secretaria general de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA) y abogada del proyecto. "Hoy, la mujer está emancipada, posee un poder adquisitivo notable, en algunos casos mayor que el de los hombres, y tiene las mismas necesidades", explica. Se trata de demostrar que "la prostitución tiene que ver con el sexo, y no, en muchos casos, con la explotación de la mujer, como señalan las críticas feministas", aduce Julia. El proyecto todavía no ha llegado a su recta final debido a unos problemas con las obras de la finca, dice esta portavoz. Pero a sus responsables lo último que les preocupa es la contratación del personal:

"Tenemos a muchas candidatas".

La Clienta Tipo: Profesional, Sola y Libre

Viviana tiene 42 años y es madre de dos niñas. Es la dueña de una tienda de ropa íntima para mujeres. Ella viaja mucho. Ella hace un año que se cita con Alexa. Se han visto unas 10 veces, pero no siempre se acuestan. "Alguna vez la he acompañado de compras", cuenta ella. Ella se cuida mucho: "Tiene un buen cuerpo y desde que nos vemos se arregla más. Es un aliciente para ella verme desnuda".

Alexa cree que Viviana busca en ella el cariño que no obtiene de su pareja. "Cuando prepara una comida con esmero, nadie se lo agradece, y cuando se pone guapa no recibe ningún elogio", explica. "Alguna vez, y sólo con esta clienta, he quedado para tomar un café cuando tenía ganas de hablar. Lo pasamos bien juntas, pero no hay que mezclar sentimientos. Una vez, una clienta se enamoró y tuve que cortar la relación".

"Una de las diferencias todavía entre los hombres y las mujeres es que para ellos es una batallita más que contar, y para ellas, un tremendo secreto", dice Clarisa para explicar el hermetismo de las clientas.

Adriana García es la autora del libro Una mujer de pago, en el que reflexiona sobre la invisibilidad de algunas mujeres maduras y en el que defiende "la opción de contratar a una mujer lesbiana si con ello se soluciona un problema". Tras la investigación que realizó, García considera que el prototipo de clienta no es sólo el de "una mujer adinerada que pasea su caniche por las calles de un barrio caro". Y revela: "Yo me encontré con una profesional liberal, de unos cincuenta años, sola y libre".

"Ese tipo de clienta es de aquí te pillo, aquí te mato", explica Alexa. "No buscan cariño". Otro modelo es el de la mujer con un parejo demasiado mayor para satisfacerla sexualmente. "Una mujer me ha contratado varias veces para acostarme con ella.

Sabe que su pareja no puede contentarla y prefiere saber que está conmigo que ser engañado y que ella se enamore de otro".